Quién sabe si vuelvo a verte


Recuerdo una vez que una gran mujer me dijo que a partir de entonces ibas a estar en cualquier lugar que yo quisiera que estuvieras. Que seguías estando aún sin estar.
En el reflejo del sol que te deslumbra en un día caluroso, en el relámpago todo poderoso que destaca en medio de una tormenta eléctrica, en cada una de las gotas que caen sobre mi piel que suplica volver a verte... Ésa que suplica volver a rozar tus manos, volver abrazar ese cuerpo que durante tantos años yo llamé hogar.
Te siento en cada noche estrellada, esas que me regalan una estrella fugaz. En ese instante te siento más que nunca porqué sólo por un momento, fugazmente, siento que vuelves a estar a mi lado y me regalas los momentos más hermosos que jamás antes haya vivido.
Cuando busco el calor en las sábanas en una noche fría de verano, cuando me quemo los pies con la arena de la playa, cuando nado libre en el mar. Todo me recuerda a ti porqué tu estas en todos estos lugares, en todos estos momentos. Porqué gracias a ti se disfrutar de lo bonito de la vida y cuando lo hago, me siento a gusto, me siento libre, me siento viva.
Hay veces que te recuerdo sin más. No me hace falta ningún detalle ni ninguna excusa para pensarte. En ocasiones solo cierro los ojos y siento que busco cobijo junto a ti. Como he hecho siempre, como siempre lo haré. Gracias por hacerte cómplice de mi vida, amigo de mi destino. Disfrutas de una posición muy privilegiada que te permite amoldar un poco los sucesos de mi vida. Los buenos son muy buenos y los malos son menos malos desde que siento que tu estás allí para que así sea.

No te olvido mi gran maestro y dudo que alguna vez eso suceda

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